Mourinho es un maestro manejando los medios a su antojo. Para él, una rueda de prensa es la primera batalla estratégica para ganar un partido. Contesta como y cuando le conviene. Se muestra arrogante, prepotente, autocrítico, jocoso o indignado según lo considere oportuno. Si no le preguntan lo que desea, saca el tema sin tapujos. Mourinho busca el enfrentamiento desde el primer momento, como parte de su puesta en escena.
Su gran rival es Frank Rijkaard y su gran sparring es Rafa Benítez. Al español le tiene cogida la medida, salvo cuando hay un título en juego, pero con el holandés la disputa se mantiene en el aire.
El partido de esta noche es su enésimo duelo por la soberanía del fútbol europeo. Aunque yo soy de los que piensan que este partido no es más que un pique entre colegas y que ambos equipos tendrán que jugarse la Champions a partir de los cuartos, el enfrentamiento de hoy tiene miga.
El Chelsea lleva toda la temporada preparando su sistema antibarça, aburriendo a toda la Premier mientras se dedican a practicar. Pero, a la hora de la verdad, han demostrado que son capaces de ganar a los culés (con autoridad pero todavía sin contundencia). En cambio, el Barcelona, que había aprendido a jugar contra los ingleses, ahora tiene dudas. Porque el Barça también juega en función del rival (Martí Perarnau opina lo contrario). Aunque el sistema siempre ha sido el mismo (4-3-3), el Barça es un equipo ofensivo que basa su ataque en su forma de defender. Y para defender al Chelsea, no es lo mismo comenzar a presionar con Ronaldinho que hacerlo con Etoo. De ahí el gran inconveniente de Rijkaard: el Barcelona sólo sabe jugar de una manera y el Chelsea ha aprendido a manejar más variantes.
Esta es la ventaja que actualmente Mourinho tiene sobre Rijkaard. Y vaya si sabe aprovecharla cuando aparece ante la prensa. ¿Que no me preguntan por la alineación? Pues podían haberlo hecho, aunque tampoco pensaba contestarles. ¿Que si Drogba y Shevchenko son dudas? Pues yo digo que sí, pero luego resulta que es mentira y, aún así, ya veremos si juegan o no.
Este año Mourinho va a por todas. No hace falta que Abramovich le meta presión porque él se considera el mejor y quiere demostrarlo. Por eso intenta controlar todas las variables que sean posibles y dejar el menor número de factores al azar. Aún queda por ver lo más importante pero la partida ya ha comenzado.