Cada vez más gente busca explicaciones a la plaga de lesiones que está viviendo el fútbol español. Si hace unas semanas era Genaro Borrás, jefe de los servicios médicos de la selección española de fútbol, el que descartaba que este aumento de lesionados (casi un 30% con respecto a temporadas anteriores) fuese cuestión de mala suerte, ahora es Pellegrini, entrenador del Villarreal, el que pide soluciones desde todas las partes implicadas.
Practicar cualquier deporte implica un esfuerzo físico que siempre conlleva riesgo de lesión. Si un futbolista se lesiona de gravedad no hay que darle más vueltas. Si son muchos los que se rompen ya no es mala suerte: algo está fallando. En el resto de Europa también hay equipos con lesionados (Chelsea, Olympique, Milan, Liverpool…) pero en España la situación se ha convertido en un mal generalizado que empieza a afectar a la competición de forma decisiva.
Posibles causas.
- Fatiga de los jugadores debido al extenso calendario de competición. Las pretemporadas son demasiado exigentes, los jugadores sufren sobrecarga de partidos y se producen problemas de forma física. Al final, las articulaciones son las que sufren las carencias de los músculos.
- Factores externos: estado de los terrenos de juego, botas…
Pero lo importante no es buscar las causas (para eso es necesario realizar un estudio minucioso de la situación realizado por profesionales y no creo que yo sea el más indicado), sino aportar soluciones para corregir o reducir el problema.
Primera solución: prevención.
La prevención es, sin lugar a dudas, la mejor manera de evitar imprevistos. Este trabajo afecta a todos los integrantes de la plantilla, no sólo al equipo médico. El cuerpo técnico debe controlar tanto los horarios como la duración e intensidad de los entrenamientos. También debe saber administrar los tiempos de descansos entre sesiones y entre semana. Además, la fatiga, el sobreentrenamiento o las antiguas lesiones son factores fundamentales que deben tenerse en cuenta para ajustar el ritmo de cada jugador (no se puede pedir a Ronaldo que entrene igual que Puyol). La planificación de los viajes también forma parte importante en la prevención. Para estos casos, el descanso de los jugadores debe ser la máxima prioridad.
Para prevenir hay que tomar una serie de medidas:
1. Propiocepción.
Para Rita Carter, la propiocepción es el sexto sentido, el de la conciencia del propio cuerpo, que nos informa sobre nuestra postura y nuestro propio equilibrio. La propiocepción es el sentido del movimiento, gracias al que sabemos cómo y cuándo nos movemos. Por eso la mayoría de sus terminales nerviosos están en las articulaciones. Su entrenamiento permite preparar el sistema óseo, muscular y ligamentoso de una articulación para responder ante situaciones de estrés que puedan desencadenar en una lesión, impidiendo su aparición o reduciendo su gravedad. La propiocepción debe entrenarse de forma continua, como una parte más de la preparación física, aunque hay clubes que prefieren aprovechar sus cualidades como técnica de recuperación.
La propiocepción es fundamental para realizar cualquier actividad, no sólo deportiva. Existen ejercicios de yoga específicos para entrenar el sentido del movimiento. El método Pilates también contiene ejercicios de este tipo. Pero también podemos tratar nuestros dolores de espalda por pasar demasiado tiempo delante del ordenador o la tartamudez a través del desarrollo de la propiocepción.
“La propiocepción proviene de tantas áreas distintas del cerebro que rara vez se pierde del todo. Sin embargo, cuando esto ocurre, se pierde la sensación de tener cuerpo”.
Rita Carter, en su libro El nuevo mapa del cerebro.
2. Entrenamiento invisible.
Así suele llamarse a todos aquellos factores que influyen en el rendimiento de un deportista aunque no estén directamente relacionados con su trabajo diario. Un futbolista debe cuidar su cuerpo en todo momento. Su alimentación, su hidratación y su descanso son aspectos básicos que influyen en gran medida en el desarrollo de su actividad y que pueden provocar lesiones o enfermedades si no se cuidan adecuadamente.
Conclusiones.
Desgraciadamente, el ritmo de competición actual obliga a los clubes a definir prioridades. Los resultados mandan y la paciencia no existe. Un jugador sale demasiado caro como para darle descanso por una torcedura. Nadie se preocupa si un joven de 25 años tiene que infiltrarse todas las semanas para jugar al fútbol. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando un deportista consume sustancias prohibidas. El deporte todavía tiene límites, afortunadamente.
Para saber más:
El fútbol se rompe por las rodillas
La liga se queda coja
El entrenamiento del guerrero
Prevención de lesiones en baloncesto (PDF, 16kb)
Ejercicios de propiocepción para la mejora de la estabilidad de la rodilla