Nota del autor: esta entrada no tiene nada que ver con los Estados Unidos de América.
Ahora que el Real Madrid atraviesa malos momentos pero sólo se habla de resultados decepcionantes, entrenadores desmotivados, jugadores fracasados y directivos incompetentes, me parece que hay que empezar a mirar un poco más allá. El auténtico partido que se libra en el Madrid no está en el terreno de juego sino en la manera de destronar a Ramón Calderón y hacerse con el poder de un club con muchas más influencias que las deportivas.
Los blancos han pasado por numerosas crisis durante su larga historia pero ninguna ha alcanzado la magnitud de la que está viviendo en estos momentos. Aún así, su capacidad de seducción se mantiene intacta y la lucha por hacerse con el poder continúa en la sombra más viva que nunca. ¿O alguien creyó que con la retirada de Villar Mir todo había acabado? Si quieres que las cosas salgan bien, lo mejor es hacerlas tú mismo, debió pensar alguien importante con cara de decepción.
Para ser Presidente del Real Madrid hacen falta dos cosas: dinero suficiente y una crisis. Parece como si Calderón se lo estuviera poniendo en bandeja a todos sus rivales pero, en realidad, muchos de los problemas del Madrid tienen un origen externo a la entidad. Los ataques sistemáticos de Abellán desde la Cadena COPE, las dificultades para encontrar un Director de Comunicación, las filtraciones constantes a la prensa… Con tantos intereses en juego es normal la avalancha de ataques hacia un poder que, ya de por sí, es demasiado inestable.
Con este panorama, lo raro es que el Grupo Prisa no se haya posicionado y se mantenga a la espera (teniendo en cuenta que La Sexta le ha arrebatado su contrato audiovisual con el club y que entre sus candidatos favoritos no estaba Calderón) y que no exista un verdadero grupo de oposición activo. La situación es caótica pero alguien prefiere que se mantenga en estado de letargo. Al fin y al cabo, no hay prisas: a cada instante que pasa todo empeora. De modo que cualquiera que desee hacerse con el mando tendrá más facilidades para conseguirlo, encotrándose además con la posibilidad de reflotar la institución como si de un héroe se tratara.
Calderón lo tiene difícil: alguien quiere su puesto y él no está sabiendo conservarlo. Mientras Capello continúe en el cargo, al menos tendrá un escudo con el que defenderse (Florentino cometió el error de deshacerse de Luxemburgo y abandonó porque el siguiente al que iban a abuchear era él). Mientras los medios no se pongan de acuerdo, podrá seguir dando titulares pero sin que se le exija su dimisión. Lo único que debe hacer Calderón es no dar motivos a nadie para tener que convocar elecciones. Ya se encargarán otros de provocar esa situación. Y caundo esto ocurra, entonces todos sabrán quién se mueve en la sombra.
PD: en próximas entradas ofreceré datos más concretos sobre la teoría de la conspiración pero, por el momento, ni tengo tiempo ni ganas de que todo pierda su gracia. Hasta entonces, todo esto no es más que simple especulación, pero con fundamento.

