Para analizar una temporada no hace falta esperar al último día. Con independencia de que el Madrid gane la Liga o no (¿alguien apuesta?), el proyecto de Calderón, Mijatovic y Capello ha sido un fracaso: muy poco fútbol, mucho dinero gastado, fichajes decepcionantes y resultados muy pobres, edulcorados gracias a los errores del rival. Si el Barça hubiese continuado la senda del éxito, la situación del Madrid sería más preocupante: Madrid y Barcelona siempre van de la mano y lo que uno hace o deja de hacer siempre tiene consecuencias en el otro.
Volver a disfrutar de la rivalidad de estos dos clubes depende de su nivel de competitividad. Para ello, los blaugranas deben conseguir mantener la línea que les ha caracterizado en los últimos tiempos, y los blancos tienen que salir del pozo en el que se encuentran inmersos. Y para ello no sirven Cristiano Ronaldo o Jose Mourinho (exclusivamente).
1. En Calderón está la clave.
Con una situación de poder tan débil como la del siempre cuestionado Ramón Calderón es muy difícil dar un giro de ciento ochenta grados. La oposición, aunque oculta, existe y hará lo que sea necesario para hacerse con el control del club. Pero no hay prisa, porque el mejor escenario posible para abordar la presidencia es seguir teniendo un equipo perdedor. No hace falta hacer la crisis más grande, sólo hay que mantenerla.
Las opciones de Calderón pasan por olvidarse de la política y aprovechar el tiempo que le quede en trabajar por el Madrid, sin tener en cuenta intereses personales (ya habrá tiempo para eso cuando vuelvan las alegrías). Pasar a un segundo plano es la mejor manera de que las culpas siempre recaigan en otros. Por eso, el presidente debe confiar en profesionales y no fiarse de nombres propios, además de reconciliarse con el entorno madridista, tanto de medios como de gente de la casa. Es mejor tener a Del Bosque y a Camacho de tu parte que tenerlos en contra, ya que ambos arrastran una línea de pensamiento crítica que influye tanto en la prensa como en los aficionados. Buena idea sería tener como asesor a Del Bosque y tener contento a Camacho. Y si es entrenando en el extranjero (un acercamiento con el Benfica no estaría de más), mejor.
1. Recuperar la identidad del club.

Con la vía política controlada (o en letargo, mejor dicho) el siguiente paso sería empezar a preparar el regreso a los éxitos deportivos desde ya. Y el primer requisito para lograrlo es recuperar la identidad de la institución: la búsqueda del liderazgo a través de la excelencia. Todo aquello que Santiago Bernabéu logró en su tiempos y que Florentino Pérez pretendió repetir con peor fortuna y con mucho más beneficio propio. Un concepto que se expresa claramente en su fútbol y que habría que extrapolar al resto de facetas que intervienen en la institución:
“Ausencia de credibilidad en su oferta futbolística. La credibilidad de la imagen de la marca es básico para obtener resultados y triunfar en la sociedad competitiva de hoy en día. El fútbol no iba a ser menos.
Desde el club y los medios se lanzan campañas de marketing basadas en ilusión para el aficionado que se desmoronan cuando empieza a rodar el balón. Para aderezar el pastel, institucionalmente la credibilidad está bajo mínimos”.
Por tanto, los primeros en marcharse serían Mijatovic y Capello. Uno porque debe demasiado a terceros y el otro porque no comparte la misma idea del club sobre el fútbol. Capello, en sus buenos tiempos, buscaba el liderazgo a través de la eficiencia, pero el Madrid siempre tiene que ofrecer mucho más que resultados.
2. Control económico.
Gastarse 100 millones de euros cada año no es garantía para confeccionar un equipo campeón. Los jugadores deben adaptarse al país, a las competiciones que juegan, al club en el que trabajan y eso no se consigue a base de reunir grandes estrellas. Los grandes cracks son necesarios en un club como el Real Madrid, pero también lo son aquellos que ocupan un segundo plano. El liderazgo no tiene por qué estar asociado a la calidad, ni el compromiso y el compañerismo a la efectividad de cara al gol, ni la disciplina a los millones que cobra cada futbolista. En un colectivo cada uno debe cumplir su función y todas ellas deben estar cubiertas. Debe haber vetaranos experimentados y jóvenes con ganas de consagrarse, jugadores con títulos en su currículum y otros con ansias de obtenerlos, líderes y otros que dejen liderarse, personas que piensan en sus compañeros y otros capaces de levantar la voz. Protagonistas y secundarios.
3. Un estilo: la manera de cubrir etapas hasta llegar al objetivo.
En este sentido, el Madrid debería pararse un momento a pensar y aceptar que volver a la senda de los triunfos no se consigue de la noche a la mañana y que una plantilla ganadora necesita un tiempo de adaptación, un estilo de juego y un proyecto que vaya quemando etapas. Por eso no es momento de fichar grandes estrellas ni de entregar el futuro a entrenadores que acaparen todos los méritos, porque ahora sería gastar dinero para quemarse antes de llegar a la meta. Buscar un sustituto de Roberto Carlos es sinónimo de fracaso para cualquiera que se lo proponga. Confiar en Mourinho para ganar la Champions el primer año es descabellado y ni el propio Abramovich lo pretendió. Es tiempo de apostar por aquellos que están en el equipo, de aprovechar los jóvenes que vienen pidiendo paso y de ir cubriendo los pérfiles que no existen en estos momentos con fichajes acertados, aunque no ocupen tantas portadas. Y, sobre todo, es necesario priorizar: no puedes ganar todas las competiciones, así que habrá que apostar por unas y aprovechar las otras para menesteres diferentes.
Porque, aunque no lo parezca, las piezas están dentro de la plantilla pero todavía están por descubrir. El gran capitán que falta desde la salida de Hierro y que nunca debió asumir Raúl está en el vestuario pero aún es joven. El jefe en el terreno de juego todavía tiene que ganarse el respeto de sus compañeros. Faltan los que marcan la diferencia, pero esos cuestan mucho y escasean. Y con las piezas que dispone el Madrid, se puede hacer un equipo competitivo. Ya se encargará la dirección deportiva, con paciencia y un poco de suerte de encontrar los retoques que permitan ese salto de calidad que hace falta para volver a ganar.
Pero todo depende de Ramón Calderón y de su capacidad para gestionar el acoso. Si puede con ello, podríamos ver una próxima temporada excepcional, con un Madrid y un Barcelona a niveles mucho más parejos que últimamente, más las alternativas de Valencia y Sevilla, la incógnita eterna del Atlético y la esperanza del Zaragoza. Si no lo consigue, todo será muy diferente, y mucho más incierto.
Fotos:
Calderón, Mijatovic y Capello: EFE, vía 20minutos.es
Santiago Bernabéu: Historialago.com