Faltan un par de días para el gran clásico, el partido que cualquier futbolero espera durante todo el año. Y si es en navidad, aún mejor. Un partido que podría marcar diferencias importantes en la Liga pero que, en realidad, va mucho más allá. El próximo domingo nos olvidaremos por un momento de la tabla de clasificación y viviremos el gran derby como si de una final se tratara. Como era de esperar, la web se ha llenado de debates, análisis y previas, porque opinar es gratis y un derecho inalienable (no como otros).
El Barcelona juega en casa, donde el Madrid sólo ha ganado una vez en las últimas 23 temporadas de Liga. Pero los líderes son los blancos y el Barcelona va sin Messi, lesionado, y seguramente con Ronaldinho de suplente. Deco también podría empezar en el banquillo, con lo que veríamos un centro del campo formado por Touré como pieza más defensiva y correctora, Xavi en su línea de contención y Guðjohnsen como jugador de ida y vuelta, aunque resulta un poco extraño que Rijkaard muestre su equipo titular tan pronto. Sin el argentino en ataque, el gancho está en ver cómo llega Eto´o a la cita. Se le ha visto con ganas en los anteriores partidos y con buen olfato de gol, pero veremos si está preparado para la exigencia física que requiere la ocasión.
Por parte madridista, Schuster presume de no fijarse en el rival, pero por su palmarés (o por su falta de), ganar en el Camp Nou sería todo un logro, de modo que preparará el partido a conciencia. Habrá que ver si el alemán sigue buscando aquello por lo que se le contrató o si directamente se olvida de la excelencia y se dedica a salir al contragolpe, que es donde más cómodo se encuentra este Madrid y donde mejor rendimiento ha sacado este año.
Sin la calidad que aportan jugadores como Ronaldinho, Guti o Henry, la cosa tiene tiene pinta de decantarse más por lo físico. Ahí destacan las comparaciones que puedan hacerse entre Diarra y Touré o entre Puyol y Sergio Ramos. Baptista será otro jugador a tener en cuenta, tanto por su potencia a la hora de llegar a la portería contraria como por su tendencia a descuidar las labores defensivas: ya se sabe que los brasileños siempre tienen el gol en su cabeza pero a la hora de recuperar la pelota suelen ser menos sacrificados.
Ahora bien, como se junte toda la clase entre los suplentes de cada equipo, se antoja una segunda parte impresionante cuando empiecen los cambios, con los fuertes dejando más espacios y los buenos aprovechándolos. Esperemos que el espectáculo valga la pena y que el ganador sea, principalmente, el espectador.
