Según como están las cosas en la Liga es mejor no hablar del futuro pero lo lógico sería que el Madrid-Sevilla del próximo domingo dejase claro quién será el equipo que le dispute la Liga al Barcelona. A falta de buen juego y regularidad, al menos el torneo puede ofrecernos buenas dosis de emoción. Ya estoy imaginando a Sergio Ramos peleándose con todos, a Cannavaro defendiendo a la altura de Casillas, a Daniel Alves con esa cara de mala leche que le caracteriza y a Poulsen cepillándose a Diarra, a Emerson y al que le pongan delante.
Lo positivo para los blancos es que ellos no juegan entre semana, así que afrontan el partido con más tiempo de preparación, más frescos y menos estresados (bueno, eso tampoco es muy complicado en la plantilla madridista). Lo negativo es, que en igualdad de condiciones, el Sevilla es mejor equipo que el Madrid. Pero, como el fútbol no es matemática, lo único que está claro es que los de blanco serán los de casa. Por ejemplo, pocos podrían pensar que el Madrid llegara en un estado físico óptimo a estas alturas del campeonato viendo las últimas actuaciones de los equipos de Capello, y resulta que son los que están más fuertes. Claro, que lo de jugar una sola competición influye y Capello, por muy hasta los mismísimos que esté de Mijatovic, Calderón y sus jugadores, tonto no es.
Según la prensa madrileña la principal preocupación del técnico italiano es Kanouté. Teniendo en cuenta que el que suele darle la mayoría de balones es Daniel Alves, ¿se atreverá a poner a Robinho desde el principio? Otra opción sería cambiar a Higuaín de banda, que maneja peor las bicicletas pero hace más caso a su entrenador; como ninguno mete muchos goles, el aspecto ofensivo tampoco se resentiría demasiado. O, mejor aún, Capello podría inventar uno de esos trivotes en los que todos corren que se las pelan, recuperan el balón con rapidez y lo pierden al siguiente pase. Esta opción sería perfecta para ver cuántos kilómetros es capaz de correr Raúl sin tocar la pelota ni una sola vez (atentos los estadistas de La Sexta).
Y con eso de que nadie da un duro por el Sevilla, por mucho que los de Juande puedan ganar cuatro títulos este año, los andaluces siguen cumpliendo con creces en una temporada para recordar. Yo también soy de los que digo que no ganarán la Liga pero eso no significa quitarles mérito en absoluto: es como si el Recreativo no se clasifica para Europa y nos da por despedir a Marcelino. El Sevilla buscaba los puestos de Liga de Campeones y el objetivo está prácticamente garantizado. Por si fuera poco, ya han ganado la Supercopa de Europa y les quedan las opciones de UEFA y Copa. Si encima pueden disputar la Liga, ¿qué más les vamos a pedir, que la ganen? Tampoco hay que ser agonías, que el año que viene ya tendremos tiempo para criticarles.
PD: para aquellos que hayan seguido la historia de ayer, se habrán dado cuenta de que todo el mundo continúa opinando excepto los implicados directamente (hasta yo me estoy metiendo en donde no me llaman). Llega un momento en que continuar una conversación a través de los comentarios en cualquier entrada de un blog pierde su sentido. Para eso está el correo electrónico (por ejemplo): totalmente personal, más discreto y, sobre todo, muchísimo más efectivo.